Es un método de entrenamiento físico y mental formado por un sistema de ejercicios.
Su creador fue el alemán Joseph Hubertus Pilates quien se basó en sus conocimientos
de diferentes disciplinas como traumatología, yoga, gimnasia y ballet para crear lo que
él mismo denominó “Contrología”; el control de la mente sobre el cuerpo.

Este método posee tres niveles: básico, intermedio y avanzado. El instructor evalúa la
capacidad y los objetivos del alumno para implementar los ejercicios progresivamente.

 


 


Equilibra cuerpo y mente.

Mejora la capacidad cardiovascular y respiratoria.

Aumenta la densidad ósea previniendo y mejorando la osteoporosis.

Tonifica, endurece, modela y refuerza la musculatura profunda sin sacar volumen.

Estiliza la figura y propicia un cuerpo más armónico, firme y con más resistencia

Elimina la tensión del cuello y los hombros.

Aporta flexibilidad y equilibrio.

Mejora el estado de ánimo, disminuye el stress, y beneficia el estado general
de salud.

Corrige problemas de contracturas y posturales. .

Mejora la elongación y movilidad articular.

Fortalece la musculatura abdominal.

Optimiza el desempeño sexual y deportivo.

Previene lesiones.

Rejuvenece y revitaliza.

 
 

 


Posee los siguientes principios fundamentales que deben estar siempre presentes:

Concentración: La concentración es fundamental para crear conciencia corporal,
coordinando el cuerpo y la mente con eficacia.

Control: La concentración nos lleva a controlar totalmente nuestro cuerpo.
El control consciente evita movimientos bruscos que puedan ocasionar lesiones y
mejora la coordinación y la agilidad del cuerpo.

Centralización: Este principio sostiene que el control del cuerpo se inicia en una
zona denominada “centro de poder” o powerhouse. Esto hace referencia indirecta
al músculo transverso abdominal que rodea la cintura, ubicando el núcleo de la
energía corporal en las regiones media e inferior del abdomen, la cintura pélvica,
la columna lumbar y los glúteos. El fortalecimiento de este centro, origen de todo
movimiento, ayuda a sostener la columna y los órganos internos, a la vez que
elonga el cuerpo y mejora la postura.

Precisión: Todo ejercicio tiene su objetivo específico y premisas de movimiento
concretas que deben ser ejecutadas con precisión para tener eficacia.
Se debe prestar especial atención al correcto alineamiento del cuerpo, realizando
los ejercicios requeridos de manera consciente.



Fluidez: Cada ejercicio tiene su propio ritmo y una manera de ejecución.
La misma debe ser fluida para transitar el movimiento con la musculatura correcta,
evitando los impulsos.

Respiración: Se utiliza una respiración intercostal o media, llevando el aire a la base
del pulmón y expandiendo las costillas hacia los lados al inhalar. Durante la exhalación
todo el aire es empujado desde abdomen y tórax y espirado por la boca.
De esta manera, son eliminadas las toxinas que se alojan en los pulmones.
Con el tiempo, la práctica de este tipo de respiración aumenta tanto la capacidad
pulmonar como la cardiovascular, mejorando la circulación y oxigenación sanguínea.